¿Cuándo poner frío o calor dependiendo de mi dolor?

El frío y el calor son dos agentes físicos muy utilizados en el tratamiento de lesiones y dolores. A todo el mundo el médico le ha recomendado en alguna ocasión su utilización, pero si no vamos a que nos examinen, a veces dudamos sobre cuál de los dos debemos utilizar en nuestro caso. Por ello y para solventar ese tipo de dudas, explicaré cuál es mejor en cada caso.

CRIOTERAPIA o TERAPIA CON FRÍO

El frío tiene un gran poder analgésico y antiinflamatorio. Es el tratamiento elegido en las lesiones agudas (golpes, hematomas, roturas musculares, esguinces…).

Aplicación: 10 minutos cada 2-3 horas. Nunca directamente sobre la piel, ya que produce insensibilidad y podemos provocar quemaduras. Se aplica frío local las primeras 72 horas tras la aparición del problema agudo.

Medios: Hielo, compresas de frío, bolsas congeladas, agua fría, geles y cremas.

Indicaciones: Golpes, hematomas, esguinces, roturas musculares, bursitis, fracturas y sobrecargas del deportista tras un ejercicio físico intenso. También en algunos tipos de cefaleas y migrañas y en quemaduras leves.

Contraindicaciones: Trastornos vasculares, hipersensibilidad al frío, enfermedades como Raynaud, heridas abiertas, rigidez articular, hipertensión arterial, tumores.

TERMOTERAPIA o TERAPIA CON CALOR

El calor tiene un efecto analgésico, relajante, sedante y vasodilatador, mejorando el aporte de sangre a los tejidos y mejorando su elasticidad.

Aplicación: 20-30 minutos. Como sucede con el frío, vigilar la temperatura y evitar el contacto directo sobre la piel para evitar la aparición de quemaduras. En caso de contractura y rigidez, tras el calor se deben realizar estiramientos suaves y ejercicios de movilización de la zona afectada.

Medios: Compresas de calor, sacos térmicos, mantas eléctricas, parafina, agua caliente, geles y cremas.

Indicaciones: Contracturas, rigidez articular, roturas musculares una vez pasado el proceso inflamatorio, dolores menstruales.

Contraindicaciones: tumores, inflamación, hipertensión, quemaduras, hemorragias, infecciones, hongos, trastornos de la sensibilidad. Cuando aplicamos calor en regiones amplias, o en zonas sensibles como el cuello, podemos producir sin querer una disminución de la presión arterial, por lo que habrá que tener especial precaución en personas con la presión baja, y al levantarse tras la aplicación del calor, para evitar mareos. Se debe retirar el calor, esperar unos minutos y levantarse despacio y progresivamente.

CONSULTA A UN ESPECIALISTA

Si tienes alguna enfermedad o un trastorno que no sabes identificar, o tienes dudas, antes de aplicar cualquier fármaco, frío, calor u otras medidas, consulta con tu médico o tu fisioterapeuta. Ellos sabrán aconsejarte para que utilices la técnica adecuada. Por último, destacar que ni el frío ni el calor curan por sí mismos, aunque alivien los síntomas. Así que si tienes algún problema, acude a un especialista para que te ayude a resolverlo.

Paloma Broceño Caminero. Fisioterapeuta.

Cuidado de los resfriados para los más pequeños: Fisioterapia Respiratoria

Como cada año, la llegada de la época otoñal coincide con el inicio del curso escolar y de las guarderías, y con ella, los resfriados de los más pequeños, que en ocasiones duran todo el invierno. Es frecuente encontrar niños que a principio de curso se resfrían y pasan semanas o incluso meses con la molestia que conlleva la secreción continua de moco.

Los niños menores de 3-4 años de edad, tienen dificultades importantes para expulsar los mocos de manera voluntaria, por lo que los padres tienen que recurrir a eliminarlos mediante sueros y aspiradores, sin llegar a suprimirlos y conseguir expulsar los que se encuentran de la garganta hacia abajo (en los bronquios y pulmones).  A estas edades, la dificultad para respirar se refleja en niños muy irritables, que no duermen ni descansan y que en la mayoría de casos, tienen problemas con la alimentación en los períodos en los que acumulan más secreciones. Debido a imposibilidad de eliminar los mocos de manera voluntaria como los adultos, los niños tienden a tragarlos, por lo que el apetito disminuye e incluso llegan a vomitar y no quieren comer.

Para estos casos, existen una gran variedad de técnicas de Fisioterapia Respiratoria, que pueden emplearse en niños de cualquier edad (incluso bebés) y que ayudan a mover esas secreciones y expulsarlas, aumentando su bienestar y contribuyendo a mejorar la higiene de los bronquios, evitando que los resfriados se repitan tan a menudo, o que un resfriado leve empeore por la infección de las mismas secreciones. Se trata de técnicas sencillas e indoloras, y bastante efectivas, que en la mayoría de los casos pueden ser aplicadas por unos padres bien entrenados por un fisioterapeuta. Son aplicables en niños con asma, bronquitis, bronquiolitis, fibrosis quística, catarros…

 En definitiva, mejorarán la calidad de vida de los niños en esta época del año y a lo largo del invierno, contribuyendo a su descanso, su salud y la tranquilidad de los padres.

Si es el caso de su hijo, consulte con un fisioterapeuta la posibilidad de realizar Fisioterapia Respiratoria.

Paloma Broceño. Fisioterapeuta.